Hay canciones que nacen con un destino extraño. «Blind Willie McTell» es una de ellas. Fue grabada durante las sesiones de Infidels en 1983, un disco donde Dylan buscaba nuevos sonidos. Sin embargo, esta pieza se quedó fuera del álbum. Durante años, fue solo un rumor entre coleccionistas.
Dylan siempre ha sido un artista difícil de descifrar. Sobre esta canción, sus explicaciones son un laberinto. En varias ocasiones declaró que no la incluyó porque no estaba «acabada». Incluso llegó a decir que, simplemente, nunca tuvo tiempo de terminarla. Es una afirmación curiosa para una canción que suena tan redonda y profunda.
El proceso de grabación fue complicado. Se intentaron varias versiones eléctricas, con toda la banda. Pero ninguna convencía a Bob. Algo fallaba. No fue hasta el 5 de mayo cuando el misterio tomó forma. Dylan se sentó al piano, acompañado solo por, probablemente la guitarra acustica de Mark Knopfler. En ese momento, la atmósfera cambió. Lo que quedó registrado fue una toma cruda y fúnebre que parecía venir de otro tiempo. Aunque la interpretación de Dylan al piano no es brillante, la intensidad del tema es increíble y la emoción que transmite la convierte en algo muy especial.
De las dos versiones que se grabaran ese día, una de ellas es la que Sony rescató años después para el primer volumen de las Bootleg Series Vol 1 – 3. Es la que todos conocemos y admiramos. Pero el misterio no termina en el estudio.
En 1997, Dylan decide incorporarla al repertorio de canciones en directo de la Never Ending Tour. Él mismo confesó en una entrevista que empezó a incluirla en su repertorio porque The Band la estaba tocando. A veces, Bob necesita ver su propia obra reflejada en otros para entender que ya está lista.
Quizás «Blind Willie McTell» nunca estuvo inacabada. Quizás, simplemente, Dylan necesitaba tiempo para aceptar que ya no le pertenecía.
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